Friday, April 3, 2009

¿Qué es el zazen y qué es el despertar?


Transcripción de la enseñanza oral en el dojo del Maestro Kosen Thibaut

Imaginen que trazan el contorno de sus siluetas con un pincel.

Partiendo de la cima del cráneo, desciendan por el lado derecho de la cabeza, den la vuelta por la oreja, bajen a lo largo de la mejilla, el cuello, el contorno del hombro hasta el brazo, el antebrazo, la mano, den la vuelta por los dedos. Dedo meñique, anular, mayor, índice, pulgar, para volver por adentro del brazo, doblando en la axila. Pasen luego a lo largo del tronco, bajando por el lado exterior de la pierna, el pie y suban por el interior de la pierna, hasta el sexo, luego vayan por el lado interior de la otra pierna, el tobillo, el contorno del talón, los dedos del pie, y suban por el lado exterior de la pierna, por la cintura, las costillas. Vamos a pasar por la axila izquierda, por el interior del brazo, por el pulgar, los dedos, y volver a subir por el lado exterior del brazo izquierdo, la muñeca, el codo, subiendo por el hombro, el cuello, la mejilla, luego la oreja y vamos a reencontrarnos en lo alto de la cabeza. Habremos hecho el contorno del límite de nuestro cuerpo.

¿Entonces qué es el zazen? Es el comportamiento de lo que se encuentra dentro de esta línea que trazamos, y también su relación con lo que se encuentra fuera de ella. Una línea está hecha de puntos: mil millones, 2 mil millones. Entonces cuando la gente diga: “Ha! Haces zen, ¿qué es el zen?” Entonces van a describir un punto. Evidentemente aquel punto, forma parte de la línea que hace al contorno de nosotros mismos, pero es solamente un punto. Van a, sin embargo, decir que el zen es esto. Por otra parte la manera en que practican es así. Practican siempre un punto, que, por cierto, forma parte de la línea, pero es sólo una parte ínfima. Hay quienes, por ejemplo, no pueden dejar de cerrar los ojos, retorcer la cabeza o mover el hombro y estar en la especificidad de un solo punto de la línea.

El Maestro Deshimaru lo repetía incansablemente: “el zazen no es una condición especial.” Entonces nosotros, teníamos veinte años, nos gustaba mucho beber, fumar, tomar trips. “Ha! ¿No es ninguna condición especial? ¡No es divertido!” Deshimaru a menudo decía: “A Stéphane le gustan las condiciones especiales.” Entonces decía: “el zen es la vuelta a las condiciones normales.” Entonces era todavía peor porque para nosotros lo normal era muy aburrido; esto quería decir seguir a esta banda de imbéciles que definieron lo que es lo normal, lo que resulta una cagada. Pero si se define la condición normal, esta misma condición normal se convierte en una condición especial. ¿Me siguen? Pues no había comprendido qué eran las condiciones normales de las que hablaba Deshimaru. Las condiciones normales no son una condición especial. A veces, para ayudarnos, el Maestro Deshimaru decía: “Son condiciones originales.”Así, esto me gustaba más, ya.

Entonces cuando ya han practicado treinta o cuarenta años de zazen, digamos si practican una o dos veces al día, 365 multiplicado por cuarenta multiplicado por dos, esto da 30.000 puntos, el conocimiento de 30.000 puntos de zazen específicos. Pero 30.000 puntos es todavía insuficiente, se dice que bodhidharma habría practicado 90.000 puntos de un solo golpe: nueve años frente a la pared… todos estos puntos que son parte de la línea que define a la silueta de este cuerpo. Ciertamente quedan muchos otros por conocer ya que el punto no tiene espesor sino que existe en tanto que punto como existen condiciones especiales, es infinito.

Pero esto todavía no es el verdadero zen del Maestro Deshimaru, aunque todas estas condiciones especiales están incluidas en la condición normal.

Es en esto que insisto en el hecho de que el zazen último es el que reconcilia totalmente la vida ordinaria y el nirvana, y esto lo dijeron los Maestros. Es difícil de comprender, pero lo dijeron. Es el que reconcilia las condiciones diarias de vida ordinaria con lo más profundo. La postura es natural, la respiración tranquila, los ojos están abiertos… es como si estuviéramos sentados en el autobús. Cuál es la diferencia. Dónde está la diferencia. El Maestro Dogen lo explica en el Fukanzazengi, donde dice una frase muy importante: “giren su luz hacia el interior.” ¡Solamente esto! Cuando se gira su luz al interior -no puedo decirles cómo pero se enterarán de esto haciendo za zen- cuando se gira la luz al interior, entonces el mundo interior y el mundo exterior no están separados, todo se vuelve el espíritu. Todo se unifica.

Pero esta línea famosa ¿quién es el que hace el contorno de nuestro cuerpo, delimita el interior o el exterior? ¿O es que son los verdaderos límites de nuestro ser?

Thursday, April 2, 2009

El canto del dragón es inimitable


Enseñanza oral del monje Kosen Thibaut, kusen sobre Gyoji

Gyoji

Tengo previsto hablarles de diferentes puntos maravillosos del universo del Zen. Pero para ello, espero un poco a que la armonía de unos con otros se haga a través de zazen. Esta armonización lleva siempre algún tiempo. Es como entre una mujer y un hombre que desean tener una relación amorosa tras haber estado separados: se aconseja un tiempo de armonización antes de volver a hacer el amor juntos de nuevo. Seamos pacientes: para el zazen, es igual.

Todo el mundo influencia a todo el mundo en un dojo. Justamente, alguien me preguntó una vez si realmente se podía creer en esa influencia de unos sobre otros en el dojo. Pero es evidente: se influye con la postura, con la energía, y también con el estado de espíritu de cada uno. En mi sangha, hay muchos monjes y monjas muy fuertes y esto influencia totalmente el ambiente, esto ayuda mucho a los principiantes. Por ello, no quiero, que si organizo una sesshin de cuatro días, la gente diga que sólo hará tres, dos o un día. Hay que comprometerse desde el principio hasta el final, una sesshin no es un encuentro mundano o diplomático.

El capítulo 30 del Shobogenzo se llama Gyoji. Es un término que escuchamos a menudo al Maestro Deshimaru, quien comentó este capítulo en la época en que construíamos el templo de La Gendronnière: "Gyoji! Gyoji! Your gyoji must be strong!" Nos decía Sensei a golpes de kyosaku, empujándonos a ir sin cesar hasta el límite de nosotros mismos... e incluso mucho más lejos. Decía: "Si están cansados ayudando al Dharma, practicando la Vía, ese es un gran mérito. Si enferman a causa de la Vía, ¡es aún mejor! No tengan miedo: la práctica no les destruirá jamás, sólo la no práctica destruye." Nunca tuve la impresión de fanatismo al escucharle hablar así (con otro, ¿hubiera sido diferente, tal vez?), lo que había detrás de las palabras me cautivaba. Sensei daba siempre la impresión de no tomar en serio nuestro ego, nuestro karma, ni nuestra vida siquiera. Nos hacía sentir que nosotros no éramos en absoluto importantes como ego, sino al contrario, muy importantes como buda. Y, contrariamente a lo que tendría que haber ocurrido (ya que de ordinario, el que alguien denigre el ego de otro provoca reacciones agresivas), esto nos procuraba un verdadero alivio. Nos provocaba unas curiosas ganas de reirnos de nosotros mismos. Y nos sentíamos libres y fuertes.

Nunca comprendí realmente lo que significaba el término “gyoji”. ¿Habrá utilizado Sensei esta expresión a modo de látigo para hacernos trabajar más deprisa? El maestro tiene el derecho de utilizar a su manera, a su voluntad, las enseñanzas de los antiguos maestros para llevar a sus discípulos allí donde quiere. A través de su enseñanza del Gyoji, comprendí un cierto aspecto, está claro. Pero me doy cuenta de que mucha gente se ha equivocado. Toman siempre una enseñanza desmesurada, enorme, para hacer de ella algo estrecho. Rápidamente la palabra “gyoji” se convirtió en sinónimo de “rutina”. Gyoji quiere decir “repetir”, repetir todos los días. No es sólo eso, sin embargo, si algo os parece bueno o justo, entonces hay que repetirlo hasta el infinito, exactamente como la tierra, que nunca deja de girar alrededor de su sol, es su santo gyoji. Es santo a fuerza de ser repetido, es repetido porque es santo.

“Gyo” significa “hechos, acciones o una conducta y “ji” significa “actualización, observancia de los preceptos” o de un modo más simple “auténtico”. Se podría, pues, traducir “gyoji” por “conducta pura” o “hechos a través de los cuales ha sido, es, o será actualizada la observancia de los preceptos”. Nos encontramos, entonces, delante de un nuevo koan: ¿qué es la observancia de los preceptos? También esto, en el budismo zen, tiene una dimensión completamente particular.

Cuando se recibe el shiho, la transmisión del Dharma, se nos transmiten tres documentos. Pero, evidentemente, estos documentos son símbolos de algo mucho más real pero mucho menos visible que nos es transmitido entonces por el maestro. Un poco como si nos transmitiera un virus. Además, en la antigüedad, durante la ceremonia de transmisión del Dharma, la sangre del maestro y la del discípulo se mezclaban y se sellaban los documentos con esta sangre. Ahora, en Japón, la mayoría de los shihos son ceremonias completamente formalistas, que tan sólo representan un grado más en la jerarquía de la secta soto. Por eso he elegido seguir el shiho auténtico, tal y como Sensei nos hizo soñarlo. Un virus, cuando uno lo contrae, puede permanecer inactivo durante mucho tiempo, uno puede incluso vivir toda su vida con él sin que llegue a manifestarse, y sin embargo, nos fue transmitido correctamente. Sea como sea, si no se manifiesta ahora, lo hará en una vida futura. Para hacerles comprender lo que es la transmisión del Dharma: si les dicen: "¡Toma, te he transmitido el virus de la gripe!", mientras que no tengan síntomas, quedará en algo puramente imaginario. Pero cuando se manifieste, sentirán exactamente lo que esto significa. Los tres documentos que se reciben durante esta ceremonia simbolizan algo muy profundo, algo invisible, indefinible. Se transmite el Dharma, a eso se le llama el shiho; se transmiten los preceptos; y se transmite el verdadero Ku. La transmisión de los preceptos, es la transmisión del puro gyoji. Los preceptos, es la moral innata, transmitida desde la prehistoria. El Dharma, es la sabiduría transmitida por el Buda. Y Ku, es la transmisión de la verdadera naturaleza de todos los fenómenos. De hecho, estas tres cosas son una, pero son tres aspectos de la gran verdad.

La transmisión de los preceptos es casi la más importante de las tres. La palabra precepto siempre me ha parecido bastante repelente. Pero con el tiempo, y gracias, justamente, a la transmisión de este virus, he descubierto que era algo completamente diferente de lo que creía, algo completamente maravilloso, completamente fácil, un regalo inmenso. De hecho, los preceptos, la transmisión de este virus, es un no-virus, es lo opuesto totalmente a un virus. Si han recibido la ordenación, han recibido los diez preceptos fundamentales. Pero esos diez preceptos no son más que una formulación muy aproximada de los verdaderos preceptos. Me ha llevado mucho tiempo descubrir que los preceptos eran absolutamente indescriptibles. A más preceptos se nos den -se den diez, cien o mil-, más esto será una manifestación de nuestra imposibilidad de percibirles directamente en su realidad. Es algo vivo. Es algo fabulosamente bello y perfecto y al mismo tiempo completamente natural y normal, como la naturaleza. La naturaleza, es espléndida, magnífica, fabulosa, pero al mismo tiempo, es normal. Así es la verdadera moral y la verdadera pura conducta humana, como la naturaleza: virgen. Cuando uno oye la palabra “virgen”, puede pensar en la Virgen Maria, inmaculada, también puede pensar en la selva virgen. No es sólo limpio, también es mortal, también es poderoso, peligroso, impenetrable.

Cien, mil, diez preceptos, eso no es lo importante. Es siempre un acercamiento aproximativo a la verdad. Cada ser humano debería tener sus propios preceptos. Quizás, para algunos sería posible matar, para otros no; para algunos, sería posible hacer el amor, para otros no; quizás en algunos momentos sería posible hacer unas cosas, y en otros no. Por eso los preceptos sólo pueden transmitirse silenciosamente. Durante la ceremonia del shiho, en Japón, a menudo oía a los asistentes del Maestro Niwa -y especialmente a un gran, gran monje al que quería mucho- hablar siempre de la transmisión de los preceptos. Este gran monje -grande por su altura, al menos dos metros-, muy impresionante, muy dulce, había seguido al Maestro Niwa desde su infancia, desde los 14 años. (Quizás hubiera hecho mejor dedicándose al baloncesto en vez de al Zen...) Decía: "¡Ah! ¡La transmisión de los preceptos, es muy importante!". Yo no tenía ni idea de lo que eso podía ser exactamente.

El Maestro Kodo Sawaki decía: "El precepto más importante, es la no avidez." Es un precepto que podría aplicarse a toda la humanidad. El maestro Vimalakirti dijo un día: "Si pueden permanecer indiferentes ante el sustento, todos los fenómenos les parecerán idénticos. Si todos los fenómenos les parecen idénticos, con toda seguridad podrán permanecer indiferentes ante el sustento." El sustento, no es sólo la comida. El sustento, es todo lo que uno pueda imaginar para la boca, la nariz, le culo, los ojos, las orejas. Hasta hace algunos días, yo fumaba en pipa. Tenía siempre mi pipa en la boca, para compensar la ansiedad. A los bebés, se les da una tetina. Fumar en pipa aporta una gran tranquilidad, un gran consuelo. Es una relación constante con el fuego, el hogar. Es verdad que el fuego es terriblemente necesario para el ser humano, es un pacto firmado hace algunos millares de años. Sin embargo, poco a poco, el fuego desaparece de nuestras vidas y se ve aparecer en el ser humano deficiencias profundas de la energía del fuego. Dice Dogen: "Tan solo dejen a la transmisión de la enseñanza llegar a ser igual que el sustento, entonces igualmente el sustento llegará a ser la transmisión de la enseñanza" Es así como se transmite la enseñanza: nos sentamos juntos, recibimos la enseñanza del maestro juntos, comemos juntos, no importa qué, no importa cómo. La transmisión está mucho más allá de la noción de conocimiento: verdaderamente, en el Zen, se la come, se la mastica, se la digiere. En este sustento, está también la transmisión de los preceptos. La transmisión de los preceptos que va a revelar en ustedes, en un momento dado, gyoji. Gyo ji, es decir, la vida eterna...

Durante esta sesshin, voy a explicarles la manera tradicional, tal y como Sensei lo enseñó, de tomar las comidas en el templo o durante las sesshines. Puesto que las realidades históricas no son las mismas y los hábitos de vida son diferentes, Sensei eligió no complicar a los europeos con detalles técnicos ligados a las costumbres niponas, pero intentando conservar e incluso destacar el estado de espíritu transmitido de maestro en maestro desde la India.

Aquí, no se puede hacer como en Japón. En primer lugar, los dojos no están construidos de la misma forma. En nuestra sangha, en el dojo, somos muy numerosos, disponemos de menos espacio. En los dojos tradicionales, en Japón, se utilizan boles, utensilios especiales típicamente japoneses, se come con palillos, hay todo un ceremonial. Lo importante, es el estado de espíritu con el que se consideran las comidas en la práctica. Hasta el punto de poder, incluso, dedicar las comidas. Con la ceremonia, los sutras, se dedican las comidas a las personas enfermas o con necesidad de ayuda, a personas fallecidas, o a alguien que ofrece alimento a la comunidad -alguien que viene con un gran trozo de tocino, que se lo ofrece al tenzo para la sangha y que puede pedir: "Por favor, ¡dedicadme una comida!". Es muy poderoso. El hecho de tomar alimento no es cualquier cosa. Voy a explicarles todo esto, y también lo que quiere decir unirse al gyoji de los grandes maestros, encontrar la moral fundamental.

Al sonido del metal, que anuncia que la comida está lista, todos los discípulos deben ir inmediatamente a la sala prevista para las comidas. En general, durante las sesshines, se come en el dojo. En Japón, cada monje tiene una plaza acreditada y un espacio del tamaño de un tatami en el que come, duerme y hace zazen. Se entra en el dojo de la forma habitual, haciendo gassho: la punta de los dedos a la altura de la nariz, los brazos horizontales, sin tocar el pecho, los codos separados de los costados, uno se inclina y la punta de los dedos sigue el movimiento de la cara. Uno retorna a su sitio. Los discípulos más antiguos deberían sentarse en el lado derecho del dojo. Al lado derecho del dojo se le llama los sitios altos, y al lado izquierdo los sitios bajos. Después de haber saludado al zafu y al otro lado del dojo, uno se sienta muy derecho, en medio loto, coloca bien el kesa, pone los boles delante suyo dejándoles envueltos. (Normalmente, cada uno tiene sus boles, empaquetados con una tela. Después de la comida, no hay samu de vajilla, cada uno limpia sus boles con el agua caliente servida al final de la comida.) Y se espera en silencio. Una vez que todos los discípulos están instalados, el maestro entra y ocupa su lugar. El primer sutra comienza. Durante este primer sutra, si tienen boles tradicionales, tienen que "abrir" les: deshacer el nudo de la tela que les envuelve, sacar la cuchara y los palillos, posarlos horizontalmente delante de los boles, las puntas hacia la izquierda, hacer gassho.

El método tradicional enseñado por Dogen es bastante difícil pero se puede conservar algunos detalles. Es más inteligente crear un método adaptado a la situación que seguir punto por punto el método japonés, que es muy complicado. De primeras, hay que pagarse los boles - ¡ muy caros ! Después, hay cinco boles, que hay que sacar con los dos pulgares... Es un truco que hay que coger, como un prestidigitador. Dogen mismo dijo que no hay conocimiento del método indio enseñado por el Buda, donde los monjes debían probablemente, de utilizar sus manos para comer. Tiene, sin embargo, ciertamente que haber un método. Dogen adaptó un método japonés a partir del método chino. Los palillos no existían en la India. Sólo un bol.

Una vez terminado el primer sutra, el tenzo debe ofrecer un plato al Buda, o a Sensei, con un poco de todo lo que ha preparado, después hacer sampai y anunciar el menú. Entonces el servicio puede comenzar. Las personas del servicio comienzan por servir al maestro, después al shusso. Y después, como he dicho más arriba, hay que fijarse en un detalle interesante: es posible dedicar la comida y los sutras que la acompañan a una persona - una persona fallecida, una persona necesitada de ayuda, una persona que hubiera hecho una donación de alimento a la comunidad. "En ese caso, dice Dogen, en el momento en el que el tenzo ofrece el alimento al Buda, después de haber hecho sampai anuncia la dedicatoria, dice el menu, y el sutra continúa."

Al final de los sutras, cuando el maestro recita "Jiten...", hay que hacer una ofrenda de comida para los seres hambrientos. La tradición es ofrecer siete granos de arroz sobre el mango del palo plano que sirve para lavar el bol. Nosotros no comemos arroz en todas las comidas, así que ofrecemos un pequeño trozo de pan, no merece la pena hacer un trozo demasiado grande. No es necesario usar utensilios para cortar el pan. Se dan cuenta de que siempre hay que enfrentarse a este problema de las comidas. Para Nishiyama, un amigo japonés que ha enseñado el Zen en Alemania, lo más importante, es enseñar a los discípulos como utilizar los boles japoneses. Como si hubiesen aprendido algo de gran importancia sobre el Zen al saber abrir sus boles, doblar su servilleta... Pero hay que comprender la esencia.

Antes, los monjes tenían que mendigar la comida, especialmente en India. Tenían un gran bol para llevar mucha comida al templo. Después, en China, se desarrolló el trabajo en el huerto. Había donaciones de arroz en los templos y los monjes salían menos a mendigar por las calles. En Japón, la ceremonia de la mendicidad existe aún, pero sólo en forma de folklore. Ahora, si alguien hiciera la ceremonia de la mendicidad en la calle, seguramente sería llevado al hospital psiquiátrico. Sobre todo, uno no debe dirigir ni una mirada, ni la palabra a la gente. Entonces, si un policía le pregunta a uno qué está haciendo, uno continúa andando en kin-hin, con el bol, sin responder... Uno se enfrenta a otros problemas: los monjes tienen que ganar dinero para practicar, no sólo para comer. De hecho, practicar y comer, es lo mismo. El espíritu, la esencia no ha cambiado... Actualmente, es más difícil. De hecho, los monjes actuales son más fuertes que los monjes de la antigüedad.

Se dice que las comidas servidas a los monjes ofrecen recompensas ilimitadas llenando de alegrías eternas. En particular, la comida de la mañana ofrece diez beneficios: en primer lugar el color de la buena salud, después la fuerza, después la longevidad, el confort, una buena digestión, prevenir los golpes de frío, aliviar el hambre, aliviar la sed, y en fin, ir correctamente a los baños. Así, después del zazen y el desayuno de la mañana, los dones materiales y espirituales de las comidas y de la enseñanza son dos ofrendas de un mérito y de una virtud inconmensurable. La perfección de la generosidad está pues completamente ejercida.

Algunos consejos suplementarios: es importante, en los dojos que practican la ceremonia de la genmai por la mañana después de zazen, e igualmente durante las sesshines, que el servicio esté regulado de manera perfecta y se efectúe rápidamente aunque con tranquilidad. Los sampai de los que sirven deben de estar terminados antes del final del “Bussho Kapila”. La ofrenda al Buda debe encadenarse rápidamente. Cuando el bol del maestro esté llenándose, se comienza “Shinjin pashin”. Dogen dice al respecto: "Si el servicio es demasiado rápido, los que lo reciben sentirán que se les mete prisa, si el servicio es demasiado lento, los que llevan sentados mucho tiempo estarán molestos. Los que sirven utilizan sus propias manos y no dejan a los monjes que cojan la comida ellos mismos." Dice además: "Sigan los deseos del monje en lo que concierne a la cantidad de comida. El modo de recibir la comida es aceptarla con respeto." Normalmente, las personas hacen el servicio de dos en dos: uno que lleva la marmita y otro que sirve. Los monjes están en fila. En el momento en el que la marmita llega ante uno, se levanta el bol, tensos los brazos, a la altura del rostro. La persona que sirve llena el bol hasta que se le haga un gesto con la mano para indicarle que tiene bastante. Tomen una cantidad conveniente para no tener que dejar. La persona que sirve no debe derramarles nada sobre las manos o sobre los costados del bol. Incluso si no se puede practicar exactamente de esta manera, es bueno conocerla. Es gracioso, al leer estos escritos de Dogen, ver los puntos sobre los que insiste. A Dogen, seguramente, le gustaba mucho comer. Éste debía de ser su único bonno. Le gustaban mucho los boles super llenos. En su descripción, dice: "Sobre todo, es necesario que sirvan al monje hasta que tenga suficiente."... En los templos, en principio, sólo se sirven dos comidas. La principal, es la comida de por la mañana. Antiguamente, se hacían ofrendas a los gakis también por la mañana. Ahora, ya no se hace, se hace sólo al mediodía. Y por la noche, no hay comida. Es decir, que la comida de por la noche no está considerada como una comida sino medicina para los monjes, por lo tanto no hay ceremonia, no hay ofrendas, es una comida informal. Cuando se conoce Japón, uno también se ríe al leer esto. Ya que, el saké, está también prohibido en los templos, pero lo llaman también una medicina: hannyato. Seguramente, en los templos, por la noche, ¡todo el mundo quiere cuidarse!

El capítulo del Shobogenzo: Gyoji es una de las grandes enseñanzas que nos transmitió el maestro Deshimaru, me recuerda cuando llegamos a la Gendronnière. Durante meses, cortamos zarzas, limpiamos senderos y caminos. Poco a poco aquello se organizó. Después, cuando todo está limpio, se empieza a pensar en los detalles. El Maestro Deshimaru llegó como un bulldozer a Europa en medio de gente que no sabía nada sobre el zen. Tuvo que soportar a los que conocían todo del budismo por los libros. Llevó una enseñanza directa, brutal, a sus discípulos. Nos marcó a fuego. Si se nos pregunta que recuerdo guardamos del Maestro Deshimaru, a propósito del capítulo Gyoji del Shobogenzo, nos levantamos la manga y mostramos una cicatriz, algo comprendido con el cuerpo, pero que no se puede explicar. Sensei nos transmitió esta enseñanza, pero no para nosotros personalmente. No hizo todo ese esfuerzo para salvar a Stéphane Thibaut, Jean Claude Gaumer o cualquier otro. Se sirvió de nosotros para transmitir algo super precioso a las generaciones futuras. Al principio la gente se sorprendía: "¿Por qué, ustedes, occidentales, practican zen? Es un poco un snobismo, una moda, una secta quizás." La gente no tiene ni idea de lo que es, ni siquiera los que practican lo saben. En cuanto a mí, mi trabajo, no es el de bulldozer, consiste en hacer comprender al mundo el tesoro que ha recibido con la verdadera práctica del Zen hoy transmitido. Tomar conciencia a la vez del valor real del ser humano. Se podría suponer que el ser humano es una mezcla entre Dios y el animal. Hasta ahora, a mirado la verdadera religión como un mono mira a la luna. Ahora, es necesario que mire al animal que es, como un Dios que también es. Este capítulo, Gyoji, es una enseñanza que puede ayudar a la humanidad.

Ante el problema del trabajo, del sentido del trabajo, lo que ha ofrecido el Zen es maravilloso. Es precisamente lo que necesita el animal humano para volverse divino a través de las cosas más simples. Desde hace cuatro o cinco años, repito que el mundo va a cambiar fundamentalmente en poco tiempo, y que nosotros, los monjes Zen, podemos contribuir a cambiarlo en algo positivo. Aquí y ahora, ha llegado el momento en el que vamos a volvernos útiles. A menudo, el monje es inútil. Cada gran maestro ha actualizado un Gyoji que le es propio. Como compañeros que tiene que ejecutar una obra de arte perfecta. Cada monje tiene que realizar un Gyoji. Gyo significa: "hacer", en japonés, ejecutar, actuar o "manera de conducirse": Y Ji significa: "observancia de la moral fundamental". Es importante. Acordaros de Moisés y las tablas de la ley. Dios las formuló con fuego, inscribiendo los diez preceptos en la piedra. Pero la moral está más allá de cualquier precepto, sea el que sea. La nueva civilización tiene necesidad de experimentar, redescubrir esta moral fundamental. El gran problema actual es el desempleo, hay quejas o se está inquieto a causa del desempleo. Pero en realidad, el problema no está ahí, no todos los seres humanos están buscando empleo, sin embargo, todos buscan su Gyoji, la manera en que van a poder expresar en su vida los valores fundamentales. Estoy leyendo un libro escrito por una mujer. Dice: "¿En qué sueño nos mantienen al fomentarnos las crisis a la salida de las cuales saldremos a la pesadilla? ¿Cuándo tomaremos conciencia de que no hay crisis sino una mutación de la sociedad, de la civilización? Participamos de una nueva era sin llegar a verla, sin admitir, ni siquiera percibir que la era precedente ya ha desaparecido."

El primero de los Gyoji contados por el Maestro Dogen es, claro está, el de Shakyamuni Buda. No puedo leer el texto porque no hay suficientes días, pero conozco algunos puntos importantes. ¿Cuáles fueron los valores puestos en evidencia por las acciones de Shakyamuni Buda? Esta mañana decía que el hombre es una mezcla entre animal y Dios. Ha mucha gente le gusta adoptar animales: perros, lindos perros de raza, es original, gatos, hamsters, peces de colores, serpientes de agua. Lo difícil es responsabilizarse del animal, o incluso de una planta. Pero lo más difícil de aceptar, es adoptar a nuestro propio animal: educarle, hacerle feliz, utilizarle. Aquí, utilizan bueyes para labrar la tierra.

Es gracioso venir a la comunidad del Arche, donde han permanecido muy alejados de los valores actuales. También es un Gyoji llegar a vivir con lo fundamental. Lo primero que se dice del Gyoji de Shakyamuni, es que abandonó todos sus privilegios de príncipe para ir a la búsqueda de lo fundamental: privilegios de rango social, riquezas, claro está, confort: su palacio debía ser confortable. Abandonó su harén, y también a una mujer a la que amaba, su padre, su madre, y sus hijos. Dejó todo por algo más importante. Mediante este acto, expresó un valor fundamental, una moral fundamental.

No es por un sentido moral, es mucho más profundo, más allá de todo lo que puede desear un hombre -puesto que tenía todo lo que un hombre puede desear- Shakyamuni eligió algo más importante. Cuando se fue al alba, quiso abrazar a su hijo, no lo hizo. Se dijo: "Si hago eso, no podré irme". He aquí un tema muy interesante. Todo el Gyoji de Shakyamuni Buda funda las bases de al práctica de siempre de los monjes budistas, es por tanto, muy importante. ¡Abandonar el mundo!. Muchos se han hecho monjes, se han afeitado la cabeza, pero pocos tienen que abandonar un mundo tan perfecto como el de Shakyamuni. La mayor parte de nosotros ha abandonado un mundo mediocre, una familia neurótica, una sociedad degenerada, pero de todas formas, a veces es más difícil abandonar el infierno que el paraíso. Nosotros los monjes de hoy, no debemos tomar ninguna de nuestras relaciones a la ligera. No se abandona por cobardía o por deseo. "No abandonar" puede volverse también "Gyoji". Observaréis que a veces los Gyoji de los maestros son completamente opuestos. El Gyoji de Mahakashyapa era el opuesto de Shakyamuni Buda, y sin embargo expresaba la misma verdad, el mismo valor fundamental. Hoy hace siete años, falleció un amigo, uno de los monjes antiguos: Etienne Mokucho Senku, que murió muy joven. Le dedicaremos esta mañana de zazen y la ceremonia. Hay siempre una lucha o conflicto entre el animal y el Dios que hay en nosotros. Es lo que provoca el Gyoji de los grandes monjes, es decir, actos en absoluto ordinarios. ¿Por qué los Maestros actúan así? La muerte de Etienne era también su Gyoji. Dogen escribe que la virtud de la actitud, de la conducta o de los actos de estos maestros les sostienen e igualmente sostienen el mundo exterior. Muy importante. La acción más importante que hizo Etienne, su enseñanza, fue su súbita muerte. Personalmente, cambió radicalmente mi vida, mi manera de percibir las cosas. Creo que muchos de sus compañeros, parientes, sintieron lo mismo. Es lo que se denomina una enseñanza mediante el cuerpo. En relación con el Gyoji de Buda, se habla de sus seis años de mortificación.

Desde que abandonó su palacio, buscó la vía hasta su muerte, aún influyen sus acciones. En la Sangha, a menudo se dice que los principiantes son más sinceros que los antiguos. No es el caso de mi Sangha: los antiguos son cada vez más fuertes, cada vez más sinceros. No degeneran, los principiantes quedan impresionados por ellos. A veces huyen. Los que son fuertes continúan. Estos seis años de mortificación del Buda es la determinación del principiante. El principiante no tiene el satori, por tanto, su fe está basada en suposiciones, en la esperanza. Es diferente de la fe del que ha realizado, se ha despertado. Busca, se da. El primero en dar ejemplo es el Buda. Esta fe del principiante que abandona su propio cuerpo es muy importante.

Vamos a estudiar el Gyoji de todos los maestros punto por punto. Esta época del principiante es muy importante. No sólo en el Zen, sino en toda nuestra sociedad. Los que no practican Zazen, ¿qué es lo que tienen para reemplazar esta fe del principiante? Bachillerato, servicio militar, boda... Momentos importantes. Prefiero la boda. Sea lo que... Nuestra misión es también abrir el verdadero budismo a toda la humanidad. Si el budismo no sirviera más que a los budistas, sería limitado. Muchos creen que el budismo es rezar delante de una estatua, pedir la bendición al Dios, quemar incienso, creer en Buda... no es eso en absoluto. El verdadero budismo es realizar que la naturaleza de todo hombre es divina, que la vocación de cada ser humano es volverse un Dios. Si el hombre realiza su naturaleza de Dios, entonces el mundo entero, montañas, árboles, cielo, animales, insectos, todo, todo, todo, puede realizarlo al tiempo que él. ¡Qué responsabilidad! Eso es el budismo, no hay más Buda que vosotros mismos. Religión humana de actualidad. En lugar de esto, se va en el sentido opuesto. Dios = animal: peligroso. En lugar de despertar a todas las existencias, se las contamina, se las ensucia. Un dios que rompe sus juguetes. No miren afuera.

Después de seis años a partir de su fe de principiante, el Buda se despertó y se dice que se despertó simultáneamente con la gran Tierra y todas las existencias. Estos son los dos primeros actos del Buda: abandonar su familia y obtener el espíritu del principiante, hasta el despertar. Después esto continúa: tras el despertar, el Gyoji continúa.

¿Qué es la compasión en el Zen?


Cuando el maestro Fukakusa no Gensei ordenó monje a su discípulo Seiko, le dijo: "Seiko, te doy el nombre de Jinin, compasión y paciencia. Voy a decirte lo que significa. Cuando un bodhisattva enseña la Vía a los demás, es la compasión. Cuando practica para sí mismo es la paciencia. Si no posees la compasión, no puedes practicar la paciencia y a la inversa, si no posees la paciencia no puedes practicar la compasión. Si tienes compasión, te vuelves paciente; si eres paciente, te vuelves compasivo."

Aunque hablamos el mismo lenguaje, una de las dificultades para penetrar la Vía del Buda es la interpretación que cada uno se hace con las palabras. Interpretamos como consecuencia de la aparición de los cinco skandas de la conciencia. En japonés se denominan shiki- ju -so -gyo -shiki, la materia (física y mental), sensación, percepción, concepción y conciencia, los cinco agregados que se forman a cada momento de conciencia. Poco a poco a lo largo de nuestra vida una palabra (materia mental) se concibe según el entorno en el que vivimos, y toma un sentido individual haciéndonos perder el sentido de la 'cosa real'. Así, rápidamente, tenemos para cada palabra una interpretación personal. Una persona que entra en el Dojo por primera vez ya tiene su juego de palabras interpretadas, incluso la palabra zen.

El principio de la práctica del Zen es no confundirse respeto a la verdadera realidad. Las cosas son tal como son, no son las opiniones que tenemos sobre ellas.

En zazen nos despojamos del cuerpo-mente y dejamos que aparezca la intuición de la 'cosa real'. Esta intuición se desarrolla como sabiduría dirigida hacia todos los seres, no solamente manifestándose con las palabras -que van a ser interpretadas también por los demás-, sino más con las acciones y un comportamiento digno.

Entonces, algunas palabras de Fukakusa no Gensei deben ser aclaradas para asir su realidad en la práctica del Budismo zen.

El Bodhisattva es el héroe, el ideal del Budismo Mahayana. En el budismo hay dos corrientes principales: Hinayana y Mahayana. El Budismo Hinayana o Pequeño Vehículo se apoya en la visión realista del dolor de la
existencia con sus ciclos de renacimiento, el Samsara, y la necesidad de liberarse de él. La obtención de la liberación total, el Nirvana, se alcanza por los propios esfuerzos, dando la espalda al mundo para transcenderlo. El practicante se aleja del mundo, vive en monasterios y purifica su mente. Su ideal, su héroe, es el Arhat, el santo totalmente purificado, liberado a su muerte de los lazos de Samsara. El Budismo Mahayana -o Gran Vehículo- comparte con el Budismo Hinayana el precedente de la misma realidad del dolor del mundo de Samsara. La diferencia es que el practicante no busca una liberación individual alejada de este mundo de sufrimiento, sino que su emancipación va junta con la de todos los seres. El Despertar o Satori del practicante le permite ayudar a los otros a alcanzar también la liberación del ciclo de Samsara. Como realiza la vacuidad de todos los fenómenos, Samsara y Nirvana no son distintos, son la misma realidad que la mente purificada puede alcanzar. El héroe del Mahayana es el Bodhisattva, que se queda en el mundo y desarrolla Bodaishin, el espíritu del Despertar del buda, de zazen, y hace el voto siguiente: "antes de mí, haré pasar a todos los seres vivientes a la otra orilla, la orilla del Nirvana". Es idéntico a la maravillosa flor de loto que crece en el fango. No puede ser de otra forma que en concordancia con el Karma de la humanidad y establece el voto de Bodaishin para esta misma humanidad.

Compasión significa comprender el sufrimiento de los demás y darles una solución. Es el espejo brillante de zazen. En zazen podemos ver nuestro propio sufrimiento, nuestros fallos, deseos y apegos. Observamos nuestro contenido mental y físico sin apegarnos a él. Lo dejamos pasar. Los pensamientos se vuelven sólo visitantes que entran y salen, no tienen una forma propia que nos permite decir soy 'yo' que sufro o que soy feliz. Este contenido depende de causas y circunstancias innumerables que no hemos dirigido, que en verdad no dependen de nosotros, pero son inevitables. Este contenido no tiene una esencia fija, es Ku, existencia sin noúmeno, ¿por qué haría nacer el sufrimiento?. La enseñanza del maestro hacia el discípulo zen es cortar las ilusiones de raíz, como cuando el alfarero, con un gesto directo, separa de la mesa del torno la base del cuenco acabado. El Bodhisattva Manjusri es uno de los protectores de los Dojos zen. Simboliza la sabiduría de zazen. Manjusri está representado sentado en un tigre, llevando los libros de la Prajna Paramita en la mano izquierda y levantando una espada en la mano derecha. Es la espada que corta las ilusiones y la dualidad y, en verdad, es la representación de la gran compasión del Bodhisattva. Una espada o un golpe de kyosaku, u Obaku que tuerce la nariz a Rinzai, a veces necesitamos algo muy fuerte para despojarnos de nuestra piel vieja y complicada. Sin palabras está mejor. Otra vez una sonrisa, una caricia nos hace comprender que todo está bien, que no hay peligro, que las cosas son así tal como son.

En el Zen, en el Budismo Mahayana, lo que entendemos para nosotros mismos, nuestra comprensión del método de emancipación, intentamos transmitirla a todos los seres. Pero descubrimos a menudo que cada persona está en su propio universo creado con sus opiniones, olvidando su condición real y concreta, olvidando la verdadera precariedad de su existencia, olvidando una posible armonía de la humanidad con el orden cósmico. Entonces el altruismo del monje zen va a manifestarse de nuevo como una práctica íntima dirigida hacía el entorno de cada día, con compasión y paciencia.

El maestro Dogen enseñó al respecto 'los cuatro métodos de educación del Bodhisattva'. Son: el don, la palabra benevolente, la acción saludable y la acción unificada. Como los monjes no entran en el sistema de producción material, el don es él de la enseñanza y del no-miedo. Claro, enseñar no significa tener palabras budistas saliendo de su boca a cada momento del día, sino enseñar con su comportamiento digno y conservar los ojos abiertos para saber cuándo se puede hablar y cuándo las palabras tienen el poder de la espada de Manjusri. El don del no-miedo es hacer realizar al otro su dignidad de ser humano frente a la grandeza del universo en los límites de vida y muerte. El don del no-miedo es poder enseñar la liberación de la dualidad aunque todas las existencias están encerradas en ella. El don del no-miedo es dar la victoria sobre las ilusiones. El don es ilimitado, nunca se agota.

La palabra benevolente... en francés hay un antiguo dicho: "antes de hablar dar siete veces la vuelta a las palabras en la boca". Bueno, es un artificio un poco lento pero hay de eso. La palabra benevolente tiene que estar fundada en el amor y la comprensión de los demás. No se trata de entender el carácter de cada uno a quien nos dirigimos sino de verle como una persona 'real', un ser humano sin disfraz. Cada ser humano tiene en él la semilla de desarrollar buda, desde este punto de vista no hay más discriminación a propósito de quien puede establecer Bodaishin o no. No criticar es la palabra benevolente, hay muchas otras cosas que hacer que denigrar a la gente, cada uno tiene un aspecto bueno en su vida.

El don y la palabra benevolente son ambos acciones saludables. Finalmente si lo pensamos demasiado nos volvemos complicados o voluntarios para algo que debería fluir naturalmente. Tal como en zazen, hay que actuar en la unidad del cuerpo-mente, desde la luz de nuestra decisión de Bodaishin más allá de los sueños y de los deseos incluso el deseo del voto del Bodhisattva. La acción saludable es tomar en cuenta a todas las existencias en la igualdad, y permitir a todos, incluso a los seres no sensibles, despertarse a sí mismos, sin esperar ninguna recompensa, sino la felicidad de compartir algo grande y bueno.

La acción unificada es comunicar totalmente con el mundo donde estamos viajando, donde estamos viviendo. Cada momento es nuevo, entero, total; en unidad. Cada elemento de este mundo es digno de respeto. Un pino crece en una roca. Invisibles gotas de rocío dan vida a un desierto. No hay separación, no hay idea de grande o de pequeño, no hay búsqueda ansiosa, no hay miedo. La acción unificada es olvidarse de sí mismo y 'dejar pasar toda la arena del Ganges entre sus dedos'. Estar en unidad con las personas que practican la Vía y con las que no la practican, estar en unidad con lo que encontramos, sin dualidad. Finalmente la práctica de un Bodhisattva llena su vida y no deja ningún espacio fuera de la Vía. Su vida-práctica es como un anillo, Dokan, el anillo de la Vía. Y Fukakusa no Gensei continúa: "... Los cuatros grandes votos del Bodhisattva te enseñan el camino. El primero dice: 'Las criaturas son innumerables. Juro salvarlas a todas.' Y el último 'La Vía del Buda es sin igual. Juro realizarla.' En consecuencia, para cumplir el primer voto debes ser compasivo y para realizar el último debes ser paciente."

Bárbara Kosen

La Libertad


La libertad

La primera finalidad de la Asociación Zen Taisen Deshimaru es desarrollar la enseñanza del maestro Taisen Deshimaru. Acabo de volver de la Gendronnière, el templo que fundó el maestro en los años 80; en el coche, de vuelta con Daniel y José, un monje que ayudó en la construcción del templo, nos hemos acordado de la enseñanza fuerte y sencilla que nos daba.
Todos conocéis esta frase: “el zen es zazen”, pero Sensei decía también: “el zen es la verdadera libertad”. Es a propósito de esta “libertad” que quiero decir algunas palabras.

Primero, el zen no tiene nada que ver con una filosofía antigua que se venera en zazen.

Segundo, el zen es una filosofía que se actualiza en cada época, en la que zazen es la joya activa que permite al hombre encontrar la no-discriminación y la verdadera libertad.

En el mundo ordinario, el mundo de Samsara como se lo llama en el budismo, el hombre pone en oposición la noción de libertad con la de cautividad. En el mundo de la práctica del zen los contrarios se unen, pierden sus distinciones y se vuelven unidad. Sin embargo, un estudiante del dojo me dice: “El que nunca ha sido preso nunca podría conocer la libertad”. Otro me dice: “Aconsejar a los estudiantes nuevos ir a una sesshin sería una coacción en relación con su libertad individual”.
Así, tengo que escuchar discursos de estudiantes antiguos que practican zazen cada día conmigo, que reflejan sólo la dualidad libertad-cautividad o libertad y coacción. Veo que no se manifiesta en sus palabras la maravillosa función de zazen que permite ir más allá de los extremos, más allá de las contradicciones y encontrar la verdadera libertad. Así, en estos discursos el Samsara de la vida cotidiana y el Nirvana de zazen están en contradicción y parecen separados por la meta y la duda.
Nirvana connota extinción, pero no es una visión negativa sino que tiene el sentido de todo cumplido. En el Nirvana no hay libertad o cautividad. En el Nirvana la libertad no existe y esto es la Libertad.

Recuerdo que, cuando el maestro Deshimaru hablaba del Paraíso decía: “es como un bonito restaurante con jolies madames”. El Nirvana, el paraíso es como cuando todo va bien en vuestra vida y os dais cuenta en un instante: estáis al borde del mar con una playa de arena blanca y un cubata en la mano, todos los ingredientes de la felicidad están presentes sin otra meta que esta plenitud. En el momento todo está cumplido, todo está en orden: es el Nirvana.
Es la misma plenitud que la que podéis encontrar en zazen cuando ya estáis sentados. No pensáis en vuestro trabajo, no pensáis en las vacaciones que vienen, no pensáis en el sonido de la campana que tarda en sonar, no pensáis en un Nirvana a alcanzar. Cuando no hay meta, no hay obstáculo.
Llevados por las condiciones de vuestra existencia, parece ser que no hay tiempo, que hay siempre algo más a conseguir, como una sed inextinguible que provoca estado de desequilibrio y depresión. Una cautividad de la duda y de la indeterminación. ¿Cómo actuar? ¿Cómo aprovechar lo mejor de mi vida? ¿Cómo ser libre en mi vida? Un poco de zazen viene bien, pero la duda persiste…
El maestro Sekito dice: “Avanzando con vuestros pies aquí y ahora, la más mínima duda provoca una distancia grande como la que separa la montaña del río”.
La duda que a su torno va a provocar dualidad y discriminación no es algo malo, a esconder. Sólo es un reflejo mental de la posición indeterminada del ser humano en el mundo.
Sin embargo, el zen va siempre más allá de los opuestos, más allá de las contradicciones y, de algún modo, os permitirá aprovechar todo lo que os ocurre.
Transformados por la práctica misma de zazen, por la comprensión de la identidad de los contrarios, podéis ir más allá de la duda-dualidad y acercaros al estado de la decisión y de la libertad de las acciones. Es lo que se llama el Nirvana vivo.
La libertad de zazen toma raíz en una decisión clara con vosotros mismos, no una decisión para los demás sino una decisión de practicar la Vía de zazen y profundizarla en todas las acciones de vuestra vida, en Samsara, que así se vuelve Nirvana, plenitud. De esta decisión hablan a menudo los sutras y textos tales como el Shobogenzo.
Esta decisión es una determinación personal, es decir una libertad total del cuerpo y el espíritu en la práctica. Encontramos la libertad de nuestras acciones. Con la libertad, encontramos la plenitud, el cumplimiento de nuestra vida.
No dudar es actuar, y es el principio del zen en que quiero que reflexionéis un rato.
El hecho de que la Asociación ha comprado un terreno y construido un templo permite que la práctica de zazen se vuelva acción, lo que era fundamental en el desarrollo de la enseñanza del maestro Deshimaru.
Practicar las acciones y cumplir nuestra vida aquí y ahora es el sentido de las sesshin y del samu, sin coacción. Transmitir la enseñanza con nuestras acciones libres de la duda es sembrar la buena semilla.
Un templo no sólo se compra, un templo se construye por dentro de todos los miembros de la Asociación.
Si la Asociación quiere un templo zen, tiene que construirlo con la práctica de sus miembros sin duda, sin obstáculos, sin coacción.
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MOKUSAN DOJO
2007

Wednesday, April 1, 2009

5. Tratado Sobre la Vida y el Universo - Cinco Períodos (Goji)



Cinco Períodos (Goji)

Sutra del Loto (Parte 5)
Un tratado sobre la vida y el universo
Publicado en la revista "Terceira Civilização" julio, 2002.


Tient’ai clasificó las enseñanzas de Shakyamuni según el orden en que él creía habían sido expuestas. Los cinco períodos son:
1- Guirnalda de flores (Kegon), el primer sutra que enseño Shakyamuni después de su iluminación;
2- Agama (Agon). Percibiendo que sus discípulos aún no eran aptos para entender el Kegon, Shakyamuni expuso las enseñanzas Agon como medio para que éstos desarrollaran su comprensión;
3- Igual y correcto (Hodo). En este período Shakyamuni refutó el apego de sus discípulos al Hinayana y los condujo al Mahayana provisional con enseñanzas como los sutras Amida, Dainichi y Vimalakirti;
4- Sabiduria (Hannya). En este período, Shakyamuni expuso un elevado nivel del Mahayana provisorio y refutó el apego de sus discípulos ó la distinción entre Hinayana y Mahayana, enseñando la doctrina de la no sustancialidad (Ku);
5- Lotus y Nirvana (Hokke Nehan) en el cual el Buda enseñó directamente a partir de su propia iluminación revelando completamente la verdad. Las enseñanzas de este período incluyen el Sutra del Loto y el Sutra Nirvana, siendo este último una reafirmación de las enseñanzas del Sutra del Loto.
Clasificación de las enseñanzas de Shakyamuni por Tient’ai, según los Cinco Períodos de Propagación (Goji)
1. AVATAMSAKA (KEGON)
Período del Sutra Kegon, expuesto por Shakyamuni durante tres semanas después haber manifestado la iluminación
HINAYANA
2. AGAMA (AGON)
Expuesto durante 12 años:
• Agama Largo (Cho-Agon): refuta las doctrinas no-budistas.
• Agama Medio (Chu-Agon): revela la iluminación enseñando el despego a los deseos
• Agama Diverso (Zoichi-Agon): explica la ley de causa y efecto.
• Agama Incrementado en uno (Zo-Agon): revela las diversas formas de meditación. MAHAYANA
PROVISIONAL
3. VAIPULIA (HODO)
Expuesto durante 8 años:
Sutras Muryoju, Dainichi, Shoman, Yuima, Konkomyo y Guuejimmitsu 4. PRAJNAPARAMITA (HANNYA)
Expuesto durante 22 años.
- Sutra de la perfecta sabiduría (que expone el concepto de ku). VERDADERO
5. SADDHARMAPUNDARIKA (HOKKE HENAN)
Expuesto durante 8 años:
Sutra del Loto (Hokkekyo)
Sutra del Nirvana (Nehangyo)
La propagación del budismo
El período de propagación del budismo tras la muerte de Shakyamuni es dividido en tres: Primer Día de la Ley (Shoho), Medio Día de la Ley (Zoho) y Últimos Día de la Ley (Mappo).
En los Primeros Días de la Ley (según el Sutra Daishutsu, el primer milenio después de la muerte de Shakyamuni), el budismo era una religión viva y aquellos que el practicaban alcanzarían la iluminación (prueba) por medio de sus enseñanzas. Durante este período, el budismo permaneció en la India.
En el Día Medio de la Ley (segundo milenio después de la muerte de Shakyamuni), el budismo se volvió cada vez más formal y su relación con el pueblo se debilitó. Así cada vez menos personas podrían alcanzar la iluminación por medio de su práctica. En este período, el budismo comenzó a ser propagado en la China y sus sutras fueron traducidos al chino. Posteriormente el budismo llega a Corea y al Japón.
En el Día Último de la Ley (dos mil años después de la muerte de Shakyamuni y con una duración de más de diez mil años), el budismo entra en decadencia y sus enseñanzas pierden el poder para conducir a las personas a la iluminación.
El budismo en China
En el proceso de propagación de la India a la China, el budismo sufre adaptaciones a las costumbres del país y desarrolla características propias. Un proceso idéntico ocurre posteriormente en Japón.
En este período, surgieron personas importantes para el desarrollo del budismo, como Kumarajiva y Tient’ai.
Kumarajiva (344—413) es considerado el más notable entre todos los traductores del Sutra del Loto. Siendo aún un niño, viajó con su madre para India y otros países para estudiar budismo, lo cual contribuyó al desarrollo de sus habilidades lingüísticas. Kumarajiva también dominaba el sánscrito, varios idiomas del Asia Central y el chino.
Tient’ai (538-597) el gran intérprete del Sutra del Loto, aportó una nueva luz a las enseñanzas budistas. Él se dedicó a un profundo estudio de los sutras y alcanzó un nivel insuperable tanto en el budismo de la India como en el de China y Japón.
Como los sutras budistas no llegaron a China siguiendo un orden cronológico, sus seguidores se encontraron con enseñanzas que parecían contradictorias y esto generó mucha confusión.
Tient’ai estableció y sistematizó tanto la doctrina como la práctica de la escuela, siendo considerado, por eso su fundador. Su clasificación de cinco períodos y ocho enseñanzas estableció la supremacía del Sutra de Loto entre todos los sutras. Él también expuso la teoría de "tres mil mundos en un solo instante de vida" (Conocido en Japonés por ichinen sanzen) y sus enseñanzas más importantes fueron compiladas en tres obras principales de la escuela Tient’ai: el Profundo Significado del Sutra del Loto (Hokke Gengi ), el Palabras y Frases del Sutra del Loto (Hokke Mongu) y el Gran Concentración y Discernimiento (Maka Shikan).

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4. Tratado sobre la Vida y el Universo - Compilación de las enseñanzas Mahayana


Compilación de las enseñanzas Mahayana

Sutra del Loto (Parte 4)
Un tratado sobre la vida y el universo
Publicado en la revista "Terceira Civilização" julio, 2002.


Con el intento de restablecer el espíritu original del budismo, los seguidores del Mahayana produjeron una serie de escritos.
Según los estudios modernos, las enseñanzas del Mahayana fueron recopiladas durante un período de casi mil años, desde el primer siglo A.C. hasta los siglos VIII y IX de nuestra era, siendo que el proceso de compilación puede ser dividido en tres períodos principales. Los escritos del primer período fueron compilados entre el primer siglo A.C. y la aparición del filósofo Nagarjuna, hacia los años 150—250 de nuestra era. Los textos más importantes son los de los sutras Sabiduría (Hannya), Vimalakirti y Tierra Pura, de los cuales forman parte los sutras Inmensurable Significado (Muryoju), Amida, Meditación del Buda Vida Eterna (Kammuryoju), Guirnalda de Flores (Kegon) y el Sutra del Loto. Las escrituras Mahayana del segundo período aparecen desde el tiempo de Nagarjuna hasta Vasubandhu, alrededor del cuarto y quinto siglos de nuestra era. Las principales obras son los sutras Mahaparinirvana (Daihatsunehan), Shrimala Geimmitsu y Lankavatara (Ryoga). Las escrituras del tercer período son sutras esotéricos, siendo los principales el Dainichi y el Kongocho.
El Sutra Muryogi
El Sutra de Infinito Significado (Muryogi) es considerado una enseñanza introductoria al Sutra del Loto. La traducción china fue hecha por Dharmagatayasha de la dinastía Chi (479—502). El Sutra es expuesto en el Pico de la Águila y consta de tres capítulos. En el primer capítulo, Práctica Virtuosa (Tokugyo), el bodhisattva Gran Esplendor (Daishogon), en nombre de la asamblea, elogia al Buda Shakyamuni en versos. Esta parte en verso contiene el pasaje de las 34 negaciones referentes a la entidad del Buda. En el segundo, el Ruego (Seppo), el Buda declara que todos los principios y significados derivan de una Ley, aunque no esclarece cuál es esa Ley. El entonces afirma “Durante más de cuarenta años, aún no he revelado la verdad”, indicando que sus enseñanzas anteriores eran todas provisorias. El último capítulo, Diez Beneficios (Jukudoku) explica que por practicar este sutra se pueden obtener diez tipos de beneficios. El Buda confía el sutra al Bodhisattva Gran Esplendor (Daishogon) y a otros ochenta mil Bodhisattvas presentes, que prometen propagarlo.
El Sutra del Loto
Dentro las innumerables escrituras Mahayana, el Sutra del Loto es considerado desde las épocas más remotas como el sutra que Shakyamuni expuso con el fin de cumplir su advenimiento en este mundo. Se estima que haya sido compilado alrededor del primer o segundo siglo de nuestra era, cerca de cinco a seis siglos después de la muerte de Shakyamuni.
Existen versiones del Sutra del Loto que constan de veintisiete o veintiocho capítulos. Investigaciones recientes afirman que la formación del sutra tuvo tres etapas y que por lo tanto, pueden ser divididos en tres partes. La primera parte consta de diez capítulos, del primero al décimo. La segunda parte está compuesta de doce capítulos, del décimo primero al vigésimo segundo, mientras que la tercera parte consta de cinco o seis capítulos, del vigésimo tercero al vigésimo séptimo o vigésimo octavo. Estas tres partes corresponden a las “tres asambleas en dos lugares”, es decir, a la Ceremonia del Pico del Águila, la Ceremonia del Aire y la segunda ceremonia en el Pico del Águila, en que los acontecimientos del Sutra están divididos.
Tomando como referencia la versión del Sutra del Loto de Kumarajiva, Myoho renge kyo el sutra puede ser dividido en dos partes: los primeros catorce capítulos y los catorce restantes. La primera mitad muestra la prédica del Buda histórico. La segunda mitad, de tono más alegórico, es explicada por el Buda original quien desecha su identidad transitoria de buda histórico y revela su verdadera identidad de Buda que alcanzó la iluminación en un pasado remoto. Esa división del Sutra del Loto en dos partes busca delimitar la prédica de la Ley como principio enseñado por el Buda histórico y en la segunda mitad, la revelación de esa Ley como vida eterna del Buda. La primera mitad se conoce como enseñanza teórica y la última como enseñanza esencial.
El Sutra Fugen
El Sutra de la Meditación sobre el Bodhisattva Dignidad Universal (también conocido como Sutra Fugen) fue traducido al chino por Dharmamitra de la dinastía Liu Sung. Su título completo es Kan Fugen Bosatsu Gyoho. Es considerado una conclusión del Sutra del Loto. El bodhisattva Dignidad Universal (Fugen), describe en este sutra su meditación, habla de los beneficios de esta práctica y también exhorta a las personas a abrazar y propagar el Sutra del Loto.

3. Tratado Sobre la Vida y el Universo - Origen de los Sutras


Origen de los Sutras

Sutra del Loto (Parte 3)
Un tratado sobre la vida y el universo
Publicado en la revista "Terceira Civilização" julio, 2002.


Como ya ha sido mencionado, dentro del vasto número de textos contenidos en el canon budista, el Sutra del Loto es considerado uno de los más importantes. En la India y en Japón hay más comentarios sobre ese texto que de cualquier otro en el canon.
Shakyamuni propagó el Sutra de Loto en un período de ocho años, y los discípulos, más tarde, compilaron sus sermones. Centenares de años pasaron antes de llegar al texto que hoy conocemos.

Con el pasar del tiempo, el sutra fue traducido y llevado de la India a China. De este país, fue transmitido para el Japón, particularmente en su octava traducción, realizada por Kumarajiva y titulada Miao-fa lien-hua ching o Myoho-rengue-kyo.

Después de la muerte de Shakyamuni, sus discípulos se enfrentaron inicialmente con la tarea de compilar las enseñanzas que el Buda había expuesto por un período de 45 a 50 años, de manera que estas pudiesen ser transmitidas a las generaciones futuras. Este trabajo era importante en el sentido de que mantendría el deseo de Shakyamuni de que sus enseñanzas y preceptos se convirtieran en maestro de cada uno después de su muerte.

La primera asamblea para la recopilación de las enseñanzas del Buda tuvo lugar en el local denominado “Gruta de las siete hojas”, cerca de Rajagriha, capital del Estado de Magadha, en la India Oriental, tres meses después de la muerte de Shakyamuni, y en ella participaron quinientos monjes presididos por Mahakashyapa. En esa ocasión, éste preguntó a Ananda sobre las doctrinas y a Upali sobre las reglas de disciplina.

Ambos recitaron las doctrinas en cuanto escucharon sobre el Buda. Ananda fue escogido para recitar las enseñanzas del Buda porque lo había acompañado por un largo período, y como su auxiliar personal, había captado sus enseñanzas más que cualquier otro discípulo. Upali fue escogido por ser considerado el “más notable” en cuanto a todas las disciplinas y por dominar a fondo las reglas y los reglamentos.

Cuando fue interrogado por Mahakashyapa sobre lo que Shakyamuni había propagado, Ananda decía “Así lo escuché. En cierta oportunidad, el Buda estaba en…”. Por esta razón, tradicionalmente, todos los sutras inician con la frase “Así lo escuché”.

Los miembros que participaron en esa asamblea confirmaron la rectitud de las recitaciones de Ananda y Upali referentes a las palabras del Buda y enseguida todos las recitaron de nuevo y al unísono estableciendo de esa forma la versión definitiva. Sin embargo, esa versión no fue llevada a la forma escrita pues en la India antigua la palabra escrita era considerada vulgar y predominaba la idea de que las enseñanzas religiosas no deberían ser grabadas en forma escrita sino memorizadas y transmitidas oralmente.

Después de la primera asamblea, obedeciendo la voluntad de Shakyamuni, la orden acató las doctrinas y los reglamentos, en esa ocasión tomándolos como su maestro y fundamentando en ellos sus actividades.

Con el impulso dado por la primera asamblea, la orden tomó gran interés en la organización y compilación de las enseñanzas de Shakyamuni. Durante un siglo después de la asamblea, las reglas disciplinarias que los monjes deberían seguir fueron compiladas y preservadas en textos conocidos como vinaya, dado que las doctrinas y las enseñanzas fueron compiladas en diversos textos, conocidos como sutras. Estas doctrinas constituyen la forma original de los sutras Agama (Agon) compilados posteriormente. Cada una de estas divisiones era denominada de pitaka, lo cual quiere decir “cesta”. Posteriormente, el abidarma, o comentarios, se fue incrementando, formando así el tripitaka (tres cestas) o las tres divisiones del canon budista.

Casi un siglo después de la muerte de Shakyamuni, ocurrió un incidente de grandes repercusiones entre un grupo de monjes progresistas favorables a las interpretaciones flexibles a las doctrinas y a las reglas de disciplina y otro grupo de monjes conservadores. Consecuentemente, la orden se dividió en dos grupos: Enseñanza de los Veteranos (Theravada) de la cual formaban parte los conservadores y Miembros de la Gran Orden (Mahasanghika), integrados por los progresistas. Más tarde esas dos escuelas se subdividirán y al final del primer siglo antes de Cristo ya existían entre dieciocho y veinte escuelas. Cada escuela transmitía y aumentaba nuevas enseñanzas a la luz de su interpretación particular.

Quinientos años después de la muerte de Shakyamuni, un nuevo movimiento budista surgió en respuesta a las necesidades no sólo de los monjes y de los practicantes laicos, sino también de la sociedad en general. Este movimiento reformista fue denominado Budismo Mahayana. La palabra mahayana significa “gran vehículo” y era usada con frecuencia como opuesto al hinayana, o “pequeño vehículo”, que se refería principalmente a las escuelas Theravada.

Una de las características del Mahayana es que surgió entre personas laicas que cuidaban los santuarios, elogiaban las virtudes del Buda, mantenían una fe activa y no aprobaban el aislamiento y el academicismo estéril de las escuelas tradicionales.
La palabra “vehículo” se refiere a las enseñanzas del Buda que conducen a las personas a la iluminación.